Jauría, Grupo, Comunidad

April 22, 2019 – Luge

Este artículo contiene el discurso de Inky (Mr Puppy Italia 2018) durante los Puppy Games en marzo de 2019 y que fue recogido en su blog personal. Libre y orgullosamente traducido y adaptado por Luge TheDog.

Subtítulo: “La difícil vida de un pup moderno”

Prefacio: no soy ningún profesional ni tampoco un “fanboy” de la industria, así que tomar mis ideas y definiciones y darles el peso que se merezcan… o el que sea.

Normalmente, cada uno de nosotros se enfrenta por primera vez al mundo fetish en su cabeza como una fantasía, un deseo secreto, una curiosidad… Durante algunos años (o muchos como en mi caso) vivimos nuestro deseo limitándonos a nuestra imaginación y después, tímidamente o lanzándonos de cabeza, sacamos a la luz ese deseo y lo mostramos al mundo exterior… Entonces piensas que no puedes estar solo, que, de hecho, es hasta mejor.

Para muchos, los primeros momentos de juego y exploración del mundo exterior son tiempos caóticas cuando coges cualquier cosa (y a cualquiera) que venga sin contar con filtros, sin orden, sin planificar nada… cada experiencia abarca muchos aspectos y cada persona nos enseña algo. Pero, incluso tras esos momentos de caos, la soledad nos deja (a veces) un sabor tan amargo en la boca que buscas algo más… bueno, buscas a alguien a quien introducir de una forma más o menos sentimental en tu propia vida.

No existe una sola receta, un único camino o una única meta para esta investigación, y sólo puedo hablar por mi propia y limitada experiencia. Pero, entre nosotros los perros y cánidos (peludos, o grandes, o viejos, o twinks, o daddies) hay tres palabras que he escuchado a menudo i suelo escucharlas juntas, alternando unas y otras como si no tuvieran ninguna diferencia.

Estas tres palabras mágicas son Jauría, grupo y comunidad.

Os voy a contar lo que pienso sobre ello y a daros mi opinión, pero os invito a que reflexionéis vosotros mismos para que obtengáis mejores respuestas que las que os pueda dar yo.

Porque nos sentimos “animales” tanto la palabra como el concepto de “jauría” es muy complicado.

En un primer vistazo a lo que es una jauría, lo primero que nos encontramos con una estructura simple pero clara organizada, más o menos, en 3 niveles (Alfa-beta-omega). Esta jerarquía se establece por cosas como el carisma personal, el dominio (mayor o menor) físico o psicológico, las relaciones interpersonales de los miembros del grupo y otras características en las que no voy a profundizar aquí. En una jauría, las relaciones son muy íntimas y, a menudo, hay una jerarquía sexual (a veces, incluso, esto supone la base de toda la estructura).

La jauría, además de esta función sexual, posee una función de protección frente al mundo exterior, así como una función de gestión de recursos y una función didáctica y de entrenamiento hacia los escalones inferiores. Cada uno de esos elementos pueden resultar más o menos evidentes o implícitos de acuerdo con las distintas situaciones y contextos pero rara vez están completamente ausentes. 

Al estar hablando de relaciones cercanas e íntimas, sexuales o de otro tipo, desde el mismo momento en que se entra en la jauría y hasta que se sale de ella, los individuos pasan a formar parte de momentos de la vida del resto de integrantes de la jauría que llegan a vincular física y emocionalmente a niveles muy profundos (desde la salida “violenta” hasta la ceremonia de iniciación).

Obviamente hemos extendido lo que es una estructura “típica” y casi exclusiva del mundo animal… pero creo no lo hemos extendido demasiado.

Podemos denominar a la jauría como lo que se entiende por “familia” en ciertas tradiciones del mundo fetish, o incluso “tribu”, que parece algo mucho más común y aceptado (Nota del Editor: en España no he escuchado nunca la acepción “Tribu Fetish”, sí en cambio la de “Familia Fetish”) y así pierde ese significado salvaje y feroz que a veces se le atribuye al término de “manada” (NdE: Por desgracia, en España el término “Manada” queda asociado a una serie de sucesos relacionados con distintas violaciones ocurridas en nuestro país, de modo que hemos desplazado el término en favor de “Jauría”, con una connotación social mucho menos negativa que el término “manada”). En cualquier caso, todo sigue siendo igual de válido para el resto.

Aquí es donde encontramos más a menudo “implícito” lo que podríamos llamar “grupo”.

En un grupo existen roles, mucho más diversos  y con funciones diversas que acaban disminuyendo en función de lo que el grupo asume como sus objetivos.

El grupo puede tener un fuerte liderazgo o una estructura “democrática”: en el caso de un liderazgo “demasiado” fuerte, a largo plazo puede ser una de las causas de que aparezcan miembros discordantes que dividan el grupo fragmentándolo.

Además del (posible) líder, hay miembros que, en base a sus propias características y habilidades, puedan asumir roles reconocidos (oficialmente o no) por los demás miembros del grupo, colaborando activamente para la meta que busca el grupo: “el secretario”, “el payaso”, “el exigente”, “el alborotador”, “el conductor”… son características personales que se logran mediante las primeras impresiones y que después condicionan sus verdaderos roles durante la vida del grupo.

Estos objetivos pueden estar preestablecidos con la creación del grupo (cuando todos se reúnen bajo una bandera común), como también pueden variar a lo largo del tiempo y estar sujetos a un proceso de aprobación por el grupo sobre la base de todas sus reglas, aprobado a nivel consciente o no.

A pesar de que los objetivos no sean del todo especificados, como en el caso de un grupo de amigos que simplemente están juntos porque disfrutan estando juntos y eso les parece bien (pero nunca han pensado activamente sobre esas cosas).

La entrada en un grupo es mucho más sencilla que en la jauría y la salida es mucho menos traumática ya que hay una búsqueda de un objetivo común y no afecta a toda la vida del individuo. También el abandono del grupo es “justificado y justificable” por los otros miembros del mismo. Igualmente, en el grupo, el aspecto sexual puede estar completamente ausente o, al menos, es tan escaso como para ser insignificante entre los miembros del grupo. Puede haber grupos con un propósito sexual, por supuesto, pero en este aso, habrá algunas cosas que en un grupo similar, podrían causar vergüenza (aquellas que se alejan completamente de los objetivos del grupo).

Al contrario que con la jauría, un pup puede formar parte de varios grupos, cada uno con sus propios objetivos (aunque, evidentemente, no opuestos entre sí). Además los grupos pueden interactuar más fácilmente con otras estructuras al operar en base a unos objetivos concretos y específicos. Por el contrario, al estar compuestas por varias jaurías, los grupos basados en relaciones personales (“Familias” o “tribus”) se vuelven más difíciles, si no imposibles, de manejar y su colaboración siempre quedará vinculada a las características de los Alfas o os individuos que las lideran. Este es quizá uno de los elementos mas distintivos en lo que concierne al tipo de estructura en torno al que se organizan: la no exclusividad de pertenencia y la menor dureza de las consecuencias en caso de “traición” o abandono.

Por último, vamos a abarcar la estructura que es quizá más compleja: la comunidad.

Aquí hablamos de reglas estrictas (o, al menos, oficialmente formalizadas), siempre hablamos de roles “oficiales” así como de premios y castigos formales y oficiales. Pero también hablamos de una estructura que que implica, casi tanto como una jauría, al individuo.

Una comunidad tiene fines de protección y educación ademas de contar con los recursos propios de la organización. Dentro de la comunidad podemos encontrar grupos y jaurías siempre que los objetivos y las acciones de los individuos no se opongan a la comunidad en sí.

Incluso, más que en el grupo, en la comunidad los lazos íntimos (o sexuales) no están en un primer plano y, de hecho, en muchos casos pueden ser un obstáculo para el desempeño de las funciones “formales” de la propia comunidad.

Mientras que un grupo gira en torno a un propósito común, limitado a un tiempo concreto y un alcance, la comunidad abraza al individuo como un todo, dando espacio a muchos de sus aspectos aunque, por supuesto, todos están incluidos en un contexto específico (social, geográfico, cultural) en el que se formó la comunidad.

El nacimiento de una comunidad es un proceso lento y difícil de controlar por parte de un individuo, también porque la comunidad tiende a “mirar hacia el futuro”, creando estructuras que permanecerán incluso más allá de sus miembros. La modificación de una comunidad ya activa es igualmente difícil, ya que el “núcleo central” de esa comunidad ya se ha cristalizado con el tiempo. Sin embargo, la comunidad será lo último en caer cuando las jaurías sean barridas y los grupos disueltos.

Para que una comunidad sobreviva debe regular de forma clara los límites y libertades de un individuo, así como de las jaurías y grupos que se formarán de forma natural entro de la misma.

¿Por qué se me ocurrieron estas ideas?

Porque yo mismo, durante estos dos años, he usado términos similares sin siquiera pensar en ellos, simplemente impulsado por el “caos creativo” de nuevas experiencias que he mencionado antes.

Eso sí, no se trata de una jerarquía sobre el mérito.

Cada estructura tiene sus puntos fuertes y sus puntos críticos. Cada una nace para satisfacer una necesidad y las necesidades, como tales, no son buenas ni malas, ni mejores o peores. Las necesidades simplemente son y, simplemente, exigen ser satisfechas.

Se da demasiada importancia a buscar una “jerarquía evolutiva” de estas tres estructuras, sin embargo ninguna de las tres es “obligatoria” para el individuo  y no hay una “transición” automática de una a otra.

Los límites entre estas res estructuras son muy fugaces: un grupo puede estar tan estrechamente unido como para ser casi una jauría o ser tan estable y formalizado como para ser casi una comunidad. A su vez, una comunidad puede ser tan “cerrada y rígida” como para ser equivalente a una jauría/tribu o tan mal definida como para ser poco más que un grupo con una gran estabilidad.

En mi opinión, esta distinción (personal y completamente parcial) tiene una sola ventaja, a saber, que nos hace reflexionar sobre lo que nosotros mismos estamos buscando y construyendo, entendiendo lo que queremos y buscamos de los demás (cuáles son nuestras necesidades) y como de correcta es la forma en la que nos relacionamos con los que nos rodean.

El objetivo de querer formar una comunidad es noble, pero es un camino largo y muy costoso en términos de tiempo y energía (de todos los tipos).

La idea de ser una jauría es fascinante y satisfactoria, pero requiere una intimidad considerable y hay relaciones de poder que DEBEN ser aceptadas.

La necesidad de ser miembro de un grupo es profunda: es la respuesta básica al imperativo “no quiero estar solo”, pero hay cosas que un determinado grupo no puede dar y si esas cosas son nuestro propio objetivo, deberemos seguir buscando otro grupo.

Leave a Reply