Una breve introducción

Cuando te acercas a una actividad relacionada con el mundo del fetiche por primera vez puede resultar algo raro, extravagante… El puppy play no es una excepción. No obstante, esperamos que las próximas líneas sirvan para entender mejor esta faceta de nuestra vida y que, si te sientes identificado con ello, veas que existe todo un mundo por descubrir.

Como ocurre con absolutamente cualquier cosa relacionada con los humanos, no existen dos formas iguales de percibir el puppy play, sino que es algo propio de cada individuo y, por tanto, puede llevarse a cabo de formas distintas por varias personas de todo el mundo. Eso quiere decir que lo que funciona aquí en España puede ser diferente a lo que la gente de Australia, EEUU o Alemania estén haciendo.

Independientemente de cómo veas el puppy play, es imprescindible que tengas en cuenta que siempre debe mostrarse una actitud de respeto y consenso.

A menudo escucharás a los pups decir que lo que buscan con el puppy play es simplificar sus deseos y motivaciones abrazando y descubriendo una nueva expresión de sí mismos, un nuevo YO que es más animal y menos socializado. Como cachorro pueden mover la cola, lamer la mano de su amo y mostrar sentimientos de una manera nueva y directa, sin temor a ser juzgados por lo que dicen. Se trata de una de las variantes del BDSM más reflexivas, lúdicas y psicológicamente saludables, ya que implica ser muy consciente de la forma en la que te comportas y cómo te expresas de forma expontánea. 

Permitir que alguien explore esos aspectos de sí mismo puede ser divertido, pero ¿qué tiene de erótico?. A veces es simplemente un juego de roles puro, sin ningún tipo de componente erótico. Para otros, sin embargo, puede que busquen la disciplina dentro del puppy play, experimentando dominación y sumisión, lo cual genera excitación por sí mismo. Pero tampoco hay que olvidar que el pup es siempre un humano, capaz de desarrollar un comportamiento sexual humano con otros pups o su dueño

¿El puppy play implica humillación?

Dentro de la comunidad kink, existe multitud de prácticas y comportamientos diferentes que pueden incluir una relación de dominación y sumisión. Dentro de estas relaciones, la persona que está siendo sumisa puede asumir el papel de un perro. Es decir, no son tratados como humanos, sino como un perro humano (dog play) y no como un pup y, sí, para algunas personas ese nivel de sumisión puede estar incluido dentro del puppy play. No obstante, el espectro es muy amplio dentro del puppy play y no conlleva simplemente la sumisión. Se trata de vivir las cosas en el tiempo presente, en el ahora. Si una persona quiere ser degradada por diversión y excitación sexual puede hacerlo, sin embargo no es la única forma de abordar el puppy play.

El puppy play es tan simple y complejo como que una persona pierde sus inhibiciones humanas y se comporta como un perro en cierta medida. Puede ser un juego de roles muy intenso, con un pup explorando el mundo a cuatro patas y formando un profundo vínculo con su dueño, pero también puede ser un juego de fetichismo eventual, sólo o con otros. Básicamente es una persona que actúa como un perro (pup) y asume el papel de un perro.

 

¿Cuánto tiene de sexual el puppy play?

El puppy play puede ser tan sexual como quieras que sea. No existe una escala concreta sobre lo sexual que deba ser o unas reglas que establezcan cómo debe ser tu experiencia en el puppy play. Puede ser una forma de expresar los deseos sexuales desde la parte más animal del deseo y sentimientos desenfrenados y poder gruñir y pasar un buen rato con una maravillosa y sana experiencia sexual. Pero también puede ser una experiencia igual de agradable el convertirte en un cachorro y divertirte jugando como tal y dejándote mimar. Cada persona debe valorarse a sí misma y llevar el juego como lo desee y, por tanto, la elección de cómo de sexual puede ser un encuentro siempre depende de la libre elección de los involucrados.

Otra cosa es que el puppy play te puede abrir la puerta a un mundo de nuevas prácticas alternativas y fetichistas. Desde el mundo del puppy play puedes explorar otros fetiches y gustos exóticos. El entrenamiento de pups puede incluir relaciones de sumisión/esclavitud, disciplina o sadomasoquismo (BDSM). Pero hay que recordar que no es sino lo que te haga sentirte cómodo en un momento concreto, cumpliendo tus propias expectativas y, hasta cierto punto, satisfacer las de los demás involucrados en esa experiencia de juego.

¿En el puppy play se ven involucrados perros reales de alguna manera?

No, no y nunca se será lo suficientemente tajante con esta respuesta. El puppy play es un fetiche antropomórfico, ya que se asumen los aspectos de la personalidad canina, así como su estética hasta cierto punto, pero en ningún caso se deben ver involucrados animales reales de ningún tipo.

¿Cualquiera puede entrar en el puppy play?

Cualquiera puede convertirse en un pup. Sin embargo, es necesario tener una mente abierta y una actitud respetuosa hacia los demás, ya que encontrarás gente con distintas orientaciones sexuales o gustos, con lo que es necesario que puedan expresarse libremente. Del mismo modo, sobre todo en la era de internet, se hace necesario prestar atención a la cultura y tradiciones de la gente dado que en muchos países puede resultar especialmente complicado o, incluso, peligroso el comportarse como un pup. Pero siempre puedes sacar a pasear tu lado más perruno en la seguridad e intimidar de tu casa.

¿El puppy play tiene algo que ver con el BDSM o el Furry?

El puppy play tiene identidad propia y se trata de una forma de expresión de antropomorfismo, con sus características propias. A pesar de ello, el puppy play puede compaginarse fácilmente con otras subculturas. La más común es el universo del BDSM y el cuero o el látex, vinculado a la relación de dominación y sumisión.

Tristemente, a diferencia de lo que ocurre en otros países como EEUU o Reino Unido, existe un verdadero rechazo y aversión de la comunidad furry hacia el puppy play en España. Aun así, hay que aclarar que, en ningún caso, Furry y Puppy play son lo mismo. Mientras que el primero se basa en la creación de un personaje con características animales antropomórficas denominada fursona, el puppy play se basa en la verdadera adopción de comportamientos animales.
Por otro lado, existen otras comunidades que se encloban dentro de lo que conocemos como “pet play”, dentro de la que se incluye el puppy play. Entre ellas, las formas más comunes son el cat play y el pony play, que conviven abiertamente con el puppy play.